Uno de los nuevos y máximos exponentes del lo-fi y del punk rock indie actual, Titus Andronicus, ha publicado su segundo álbum. The Monitor es un disco conceptual, en plena época de singles, que gira alrededor de la Guerra Civil norteamericana; un punto de partida para analizar la sociedad actual. La continuación de The Airing Of Grievances es una mirada ampliada, exagerada y llena de bonitos excesos de todo lo que esta banda puede dar. El quinteto ha contado además con la colaboración de la gente de Ponytail, Vivian Girls y The Hold Steady en otros muchos.
Si miramos a The Monitor con detenimiento veremos que sí, que está lleno de excesos por todas partes. Veremos que las canciones duran siete, ocho y hasta catorce minutos. Veremos también que no se cortan a la hora de gritar, de proponer cánticos tabernarios y de distorsionar, y todo ello con un muy buen hacer. A More Perfect Union, el primer sencillo, es el encargado de abrir el disco dejando claro por donde van los tiros, con más de 7 minutos de duración, incluyendo discursos militares y detalles históricos. A continuación proclaman de manera paranoica que el enemigo está en todas partes con Titus Andronicus Forever. Siguen también manifestando su pasión por los títulos que tienden a infinito con No Future Part Three: Escape From No Future, que empieza con la voz de su barbudo líder, Patrick Stickles, rozando lo que sería considerado como desafinar. Ritmos y melodías que transmiten buenas sensaciones mezcladas con letras pesimistas sobre perdedores, coreando un "you'll always be a loser and that's ok" con todas las fuerzas. Después llega Richard II para confirmar que este grupo es capaz de crear grandes melodías, para posteriormente ensuciarlas con acierto, y hacerlas sonar con aires de taberna llena de borrachos en plena catarsis tarareando himnos épicos de siglos pasados.
A medio camino, el disco da un pequeño giro hacia un estilo un poco más clásico con A Pot On Which To Piss. Son de New Jersey, y eso parece que siempre marca, sobretodo eso alargada sombra de Springsteen, a quien dedican múltiples referencias en distintos puntos del disco. Imagínense unos The Gaslight Anthem más despreocupados, sinceros, sucios y rompedores y obtendrán a Titus Andronicus. Aparece Four Score And Seven, que son dos temas en uno; en el primero una armónica nos da una pequeña tregua, pero sin dejar de ser un tema ideal para ser tarareado, y gritado, en por ejemplo un pub irlandés; la segunda parte, por supuesto, aprovecha para recuperar el ritmo. Siguen con una oda a las cogorzas, al whiskey y a los excesos con Theme From 'Cheers'. "So let's get fucked up, and let's pretend we're all okay. And if you've got something that you can't live with, save it for another day... I need a whiskey, I need a whiskey right now" Seguidamente suena To Old Friends And New donde, con piano de fondo, Stickles hace un dueto con Jenn Wassner de Wye Oak. Pero no, no tardan en regresar donde estaban con ...And Ever, continuando lo empezado en el segundo tema Titus Andronicos Forever, y nos recuerdan ya por última vez que siguen paranoicos, y que "the enemy is everywhere". Finalmente la triatlética The Battle of Hampton Roads, de 14 minutos, cierra el disco con un desesperado grito de furia, haciendo sonar todo el grupo a lo bestia, en una apoteosis final que incluye, sí, un solo de gaita, con un par. Y es que les da igual una gaita que un violín, un trombón o lo que sea, todo está tocado con ansias apasionadas.
Quizás el gran defecto o problema, lo que les impide llegar a la excelencia, sea fruto de una de sus mismas virtudes, de esa exageración y sobredimensión que conlleva que algunos temas sean más largos de lo que sería estrictamente necesario o recomendable. Un ejemplo es la canción A More Perfect Union, la cual en su versión de sencillo dura prácticamente la mitad de la original, va directa al grano y no se anda con rodeos. Pero bueno, tratándose de un álbum conceptual que se orienta hacia el futuro mirando al pasado, y siempre con toques de buen humor, puede perdonarse.
En definitiva, éste es un disco magnífico que deja claro en todo momento que está currado, y que además les proporciona una arma de destrucción masiva para sus festivos y rompedores directos. The Monitor es el trabajo de un grupo de chicos con tantas influencias como desparpajo, músculo, ansiedad y soltura, y que consigue seducir gracias a una frescura muy convincente. Por supuesto, no es apto para orejas que buscan sonidos limpios, claros y nítidos, todo lo contrario. Pero en cualquier caso, el álbum consigue superar las expectativas, no sabemos si las suyas propias también, y un maduro Patrick Stickles cierra el disco con autodesprecio y eso de "there is nothing about myself I respect, still haven't done anything I did not later regret", sabiendo muy bien que una vez termine de cantar este ambicioso final, la frase dejará de ser cierta.
09 de Marzo de 2010
XL Recordings
Kevin McMahon
Esta crítica fue publicada el 30 de Marzo de 2010 a las 16:00 horas. Consulta toda la información de Titus Andronicus en Alternative Volume.
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