El regreso de The National con su quinto disco de estudio bajo el nombre de High Violet se venía anunciando desde hacía muchos meses. La expectación creada alrededor del grupo ha sido espectacular, gracias sobre todo a una carrera ascendente, disco tras disco y canción tras canción, hasta llegar a su último y aclamado álbum llamado Boxer. Lo sorprendente, o no tanto tratándose de quien se trata, es que consiguen no sólo colmar estas expectativas sino incluso superarlas.
Esta creación artesanal y trabajadísima empieza con un tema grandioso, con todas las letras, que toma por título Terrible Love. Se trata de un crescendo controlado y continuo con una espectacular potencia orquestal y de percusiones comandada por la voz de Matt Berninger. Si existe una voz sobria en el mundo del rock indie actual es la de Berninger, que funciona a base de graves y concisos impulsos. Lo raro de este primer tema es la vestimenta que le han dado, con mucha distorsión de fondo, ensuciándola y saturándola intencionadamente a través de una nube absorbente, pero que quizás sabe a menos si uno la compara con el intenso y abrumador directo que mostraron en sus actuaciones para Pitchfork y el show de Jimmy Fallon.
High Violet es un trabajo con nervio y que transmite la sensación de ser una explosión controlada por grandes artificieros. Es muy melódico, extremadamente elegante y triste; tristísimo. Ya lo avisaron con antelación y escuchando las letras con calma, se ve como se suceden unas tras otras sin darnos prácticamente ni una sola bocanada de aire fresco. Sorrow es un gran ejemplo de ello, repitiendo constantemente el pesar que siente, con piano de fondo, y ese "I don't wanna get over you" tan melancólico como nada recomendable para quien no se encuentre en un buen momento.
No hay un solo tema en High Violet sin una gran melodía ni una historia detrás. El estribillo de Anyone's Ghost entra lentamente y cala en los huesos hasta que te deja tarareando una melodía tan pegadiza como taciturna. Es curioso ver como se mueven continuamente en terrenos oscuros regalando pequeños indicios de luz. Los ritmos constantes y marcados, rotos esporádicamente, son marca de la casa, y en Little Faith lo adornan además con sus variadas orquestaciones que transmiten soledad a través de una atmósfera terriblemente agorafóbica. Las colaboraciones también tienen mención especial en este trabajo, como la de Sufjan Stevens en la profunda y fantasmagórica Afraid Of Everyone, donde demuestran lo cuidada de su producción, los infinitos arreglos y los instrumentos que aparecen, intervienen y desparecen.
A mitad del disco vuelve el piano marcando el ritmo, junto con una incansable percusión, en el precioso Bloodbuzz Ohio, siguiendo con sus crescendos interrumpidos en momentos estudiados. Y después aparece un pequeño susurro de positivismo con Lemonworld, y confirman que no hay ni una sola canción de relleno en todo el disco, ni un sólo punto flaco, y que además Bryan Devendorf es un batería como una catedral. Runaway, ¡qué decir de Runaway! Otra canción de extrema belleza, suave y desgarradora al mismo tiempo. ¡Genial! The National construye canción tras canción un atmosfera enorme, precisa, con lo justo, ni más ni menos, pero a la vez opresiva y llena, en definitiva, de constantes contrastes. Su talento se deja entrever por enésima vez en Conversation 16 con, además de un sonido detallista, un estupendo coro de fondo que se funde a la perfección con la voz de Matt.
Llegando al final de este recorrido aparece England, dando protagonismo a una sección de viento que nos empuja a un preciso y señorial estallido. Saben contenerse, rozando lo épico en muchos momentos, pero sin llegar a abusar de ello, concentrando una increíble energía expansiva a través de la instrumentación. Como colofón final nos encontramos con Vanderlyle Crybaby Geeks, que cuenta con guitarras acústicas, penetrantes violines y la inestimable colaboración de Justin Vernon en una perfecta y apoteósica despedida.
Por ponerle algún "pero" al álbum, y rebuscando algún pequeño problema, encontramos sobre todo el ya mencionado de la producción de Terrible Love, que suena menos estremecedora comparándola con la versión que toca la banda en directo. Y quizás podríamos achacarle, aunque es algo totalmente subjetivo, la falta de un chispazo más de rabia o una explosión definitiva en algún momento puntual del disco. Lo que está claro es que estamos ante una nueva fuente de inspiración de bandas que, en un futuro muy próximo, citarán a The National como una de sus máximas referencias.
El quinteto de Brooklyn ha conseguido crear, sin caer en la comercialidad, una colección de once temas brillantes, sinceros, refinados, sin altibajos y que crecen y crecen sin parar, donde cualquiera de ellos puede ser un sencillo y a la vez funcionan a la perfección como conjunto. En una época llena de copias, etiquetas fáciles, trabajos superficiales y refritos, los de Berninger emergen con una creación única y llena de personalidad propia. Devuelven la esperanza, y también la fe, a los que quieren creer que siguen existiendo personajes con talento irrefrenable en el invadido mundo indie. High Violet es la consagración definitiva de The National, por si alguien tenía dudas, y uno de los mejores discos del año, sin discusión.
10 de Mayo de 2010
4AD
Peter Katis, The National
Esta crítica fue publicada el 13 de Mayo de 2010 a las 16:00 horas. Consulta toda la información de The National en Alternative Volume.
Lightbody
Totalemte de acuerdo con la crítica, de principio a fín.
Un disco
impecable, y más si cabe en la edición especial de vinilo.
10/10
Comentario publicado el 23 de Agosto de 2010 a las 10:23 horas.
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