Nothing Left to Lose, es el álbum con el que Mat Kearney fichaba a finales de 2006 con la major Columbia Records, y daba, así, comienzo a su aventura musical en terreno profesional. Le define el pop melancólico y el rock suave; y sorprende con un rap habilidoso en el que cuenta historias duras, pero ciertas. Su mejor etiqueta, su voz: grave, aterciopelada, profunda, dura y directa.
Undeniable es el tema que abre el álbum. Un primer track rapeado por el mismo cantante que empieza con una estrofa suave, marcada por el ritmo simple de la batería, y que se convierte cantadas sus cuatro líneas en un auténtico soneto rapeado: “I stepped trough the fog, like I stepped to a song”. Mat Kearney, habla en el tema Undeniable de la única persona a quien no puede negar, incluso cuando las peores situaciones se vuelven todavía peor. A destacar los dos acordes de la guitarra acústica que se sirven a modo de base rítmica en toda la canción, y sobre la cual girarán la guitarra eléctrica de Lynn Nicols y David May, el bajo del mismo Robert Marvin y Judson Spence y la batería de Lindsay Jamieson.
La segunda parada se trata del primer sencillo que se extrae del álbum, y que a su vez, le nombra: Nothing Left to Lose. Se nota que el tema tenía gancho para ser titular, y lo notamos ya al empezar a escuchar la canción. La introducción del piano es para este tema más suave, y sobretodo, mucho más melódico que el anterior, y eso ayuda a crear otro tipo de atmósfera, distante del ambiente de Undeniable. La letra, que explica los cambios personales en la vida y porvenir de Mat, tiene una estructura bien academizada, y un tono agudo en el estribillo, que hace que el tema funcione perfectamente.
Crashig Down, es uno de los temas que conmemoran el rock suave de finales de los noventa. Guitarras y ritmos básicos se perfilan a lo largo del tema, bajo una melodía principal que no deja de ser el mejor instrumento que Mat Kearney puede ofrecernos: su voz. “Empezar desde el principio, volver a las estrellas donde la gravedad te estira…” tararea el cantante en cada uno de los estribillos de Crashing Down; y la verdad es que no hubiéramos podido encontrar mejor adjetivo para calificar el tema que el de: ingrávido. Crashing Down es el tema para levitar en el Nothing Left To Lose.
Pop, rock, rap; y en el cuarto tema repetimos dosi de rap. Girl America, una canción reivindicativa, dónde una niña americana demasiado joven para vivir en un mundo demasiado viejo se ve obligada a crecer sin querer. El rap viste todas la estrofas de Girl America, a excepción de los estribillos y de la última estrofa dónde la Niña Americana llora de miedo y sueña con ser libre en su cama, sola a media noche.
In The Middle ejemplifica todo lo que hemos escuchado hasta el momento; piano melódico, y duros compases rapeados, apoyados ambos en una batería demasiado prominente. Can’t Break Her Fall, anima lo que viene siendo un álbum introspectivo, lleno de historias personales y alzamientos a la libertad. El tema, se parece a lo que nos tenían acostumbrados Coldplay, y exceptuando la estrofa rapeda, el resto de la canción, inclusive el timbre de Kearney, se asimilan a Clokcs de Coldplay.
What’s a Boy to Do, Wait y Bullet son temas de carácter marcadamente rapeado; que a parte de la letra y de sus rimas, destacan como grupo, pero que por separado no aportan nada nuevo al álbum.
En la décima posición, y no es casualidad el número, encontramos All I Need. El tema no ha sido single todavía, pero en Alternative Volume creemos que es uno de los mejores temas que se pueden encontrar en el álbum. La canción es larga, 4.28 minutos de balada que empieza con Mat cantando ya de entrada la primera parte del tema. Las melodías se distribuyen con un solo piano, acompañado poco antes de la mitad por un conjunto de cuerdas que refuerzan esta melodía central, y que se contraponen a ella y a la voz de Mat. Mat Kearney domina el piano, y lo demuestra en esta canción con un intermedio instrumental apoteósico y poco convencional, dónde se introducen los platos de la batería. La canción muere rápido, se suaviza de repente y termina.
Renaissance, como el nombre nos indica es un tema dónde Mat Kearney resurge. En la letra escuchamos: “Éste es mi renacimiento, ésta es mi respuesta, ésta es la manera en que te digo te quiero, ésta es mi segunda oportunidad…” que se funde con esta peculiar forma de Kearney de entender la poesía. Si se tiene la oportunidad de revisar las letras del cantante, uno se da cuenta de que bajo los compases rapeados se esconden trabajadas letras con inteligentes rimas. No te asustes por los fragmentos rapeados y escucha la canción hasta el final, no te defraudará.
Recuperando el estilo más acústico, Kearney, casi concluye su trabajo con Where We Gonna Go From Here, un tema independiente, suave con guitarras acústicas, acordeón y banjo para crear un clima hogareño y cálido, que habla de amistad y fraternidad.
Finalmente, nos encontramos con Won’t Back Down que nos recuerda a las baladas de uno de nuestros ítems alternativos más recientes, Needtobreathe, en una canción de título similar: Won’t Look Back. Won’t Back Down de Mat Kearney es una buena manera de terminar un álbum, lleno de componentes musicales que abarcan distintos estilos musicales. El tema es neutro, un tanto religioso, pero con un mensaje claro y evidente: no venirse abajo.
Nothing Left To Lose, son 60 minutos de riguroso trabajo, donde Mat Kearney intenta reflejar lo mejor de su personalidad como músico y como compositor.
18 de Abril de 2007
Aware Records LLC, Columbia Records
Robert Marvin, Mat Kearney
Esta crítica fue publicada el 20 de Septiembre de 2008 a las 16:00 horas. Consulta toda la información de Mat Kearney en Alternative Volume.
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