10 de Marzo de 2009
Mosley Music Group
Timbaland
Alternative Volume. 05/02/2009
Chris Cornell publicará próximamente su tercer disco de estudio en solitario, llamado Scream, nunca mejor dicho. Lo que tendría que ser una fenomenal noticia se convierte tristemente en miedo de ver en lo que se ha convertido el que fuera cantante de Soundgarden y Audioslave, consiguiendo cumplir con todas las expectativas negativas que se habían creado a su alrededor después de los retrasos y los pequeños adelantos ofrecidos.
Como introducción, cabría destacar que es respetable e incluso recomendable que un artista se atreva a probar estilos nuevos, probar nuevos sonidos, nuevas producciones, nuevas colaboraciones, pero donde estaría el límite... o sea, ¿a que viene este disco? Uno se pregunta si realmente le aporta algo artísticamente a Cornell o si por otro lado sólo le aporta algo económicamente... por eso se ha buscado al productor que genera más dólares.
La producción es el otro gran tema, y en este caso muy importante. La que lleva a cabo Timbaland está bien para lo que se puede esperar, todas las canciones están perfectamente enlazaditas, y por supuesto, este uso y abuso de sintetizadores encajaría a la perfección en discos de Madonna, Britney Spears o cosas por el estilo. Rob Thomas, por ejemplo, siguió un camino parecido con su primer disco en solitario, pero no llegó a tal extremo hip-hopero, supo mezclar mejor su vertiente rockera con nuevos aires pop y las canciones parecían canciones, y aún así se llevó palos. Que nadie se espere encontrar muchas guitarras por aquí, pero por lo contrario haya infinidad de ah's, eh's y oh's. La idea para la carátula del disco, con Chris a punto de destrozar la guitarra, debe proceder de aquí.
El primer tema de este álbum es Part Of Me y es horroroso. Con su introducción deja con los pelos de punta al más valiente, mezclando dos sensaciones: cachondeo y terror. Hay algunos momentos como en Sweet Revenge, con esas voces distorsionadas, que parece que realmente Chris Cornell se ríe de si mismo. Otra pregunta que se le pasa a uno por la cabeza es si a partir de ahora, en el escenario, Cornell va a bailar... si un grupo de bailarinas amenizaran sus shows... si llevará camisetas diez tallas más grandes y colgantes y anillos de oro... Y es que si alguien quiere escuchar música de este estilo puede escuchar a Justin Timberlake por ejemplo, con una voz mucho más adecuada al sonido que se intenta conseguir, además de que Cornell no aporta nada nuevo a este género.
El álbum en general carece completamente de originalidad y lo que es peor es que en algunos momentos el oyente se siente abrumado por la tremenda sensación de sentir una vergüenza ajena insoportable, como en los oouugghh's al final de Ground Zero.
Todo el CD parece una sola y larga canción de una hora de duración, por lo que destacar algún tema se hace difícil. Long Gone, visto el panorama global, es de lo menos malo, pero aún así resulta demasiado repetitivo. Quizás también se podría señalar a Climbing Up The Walls, por lo pegadizo que es tanto "walls, walls, walls".
Lo bueno de verdad es que sí, hay algo que vale la pena en el disco, lo único que se puede rescatar con todas las de la ley es Two Drink Minimum, con la producción adicional de John Mayer y aroma de blues, y que para rematarlo es un hidden track. Es como si nos dijese algo del estilo: "mirad de lo que soy capaz porque no lo veréis más, os estoy tomando el pelo".
Chris Cornell va a perder todavía más de sus viejos adeptos con Scream, terminando la sangría que empezó lentamente a partir de Audioslave, y habrá que ver si puede ganar suficientes nuevos fans para compensar esta pérdida, probablemente sí, se trata de Timbaland. Puede ser que algún día salga Chris y diga que todo esto es una broma y que nos la hemos tragado completamente, ¿no? O quizás eso sólo sea la triste sensación resultante de no querer aceptar la realidad.
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